Madrid se ha convertido en uno de los principales destinos de inversión en residencial prime, solo por detrás de Londres a nivel europeo y en el top 4 mundial de interés para los Ultra High Networth Individuals. La capital vive un momento de auge marcado por la escasez de oferta, el aumento sostenido de precios y la demanda de clientes internacionales y grandes fortunas españolas. Entre las tendencias destacan las branded residences, la atracción de nuevos barrios como Chamberí o Justicia, la consolidación de la calle Velázquez como nueva milla de oro, la entrada de nuevos actores en el sector y la sofisticación de los amenities. Todo ello confirma a Madrid como un mercado de lujo en expansión, donde invertir es adquirir tanto un activo financiero como un trozo de historia y arte.
A día de hoy resulta inevitable no hablar del momento que está viviendo la ciudad de Madrid en el mercado residencial prime. La capital de España ha subido al pódium de segundo destino de inversión en real estate sólo superado por Londres. Si nos centramos en las ciudades elegidas por los Uhni (Ultra High Networth Individuals), Madrid es la cuarta capital por interés inversor de este tipo de clientes, por detrás de Dubái, Miami y Nueva York. Las últimas políticas intervencionistas del sr. Trump pueden alterar negativamente el estatus de ciudades como Miami y Nueva York como destinos favoritos de los Uhni, a favor de Madrid.
La escasez de oferta y el interés inversor permiten prever una tendencia creciente en precios en el residencial prime. En los últimos años, hemos visto aumentos de precios anuales de unos 1.500 euros por metro cuadrado en zona prime, por lo que no parece descabellado hablar de precios superiores a los 30.000 euros por metro cuadrado en 2030. En cualquier caso, en el negocio del ultra-lujo no se puede hablar de euro por metro cuadrado.
Cuando estás comprando una vivienda que es una obra de arte, con techos de cinco metros de altura, hay que pensar en que compras un trocito único de la historia de Madrid, e incluso hablar más de metros cúbicos. De esta manera, cuando hablamos de la oferta de producto premium, identificamos cinco tendencias muy claras. La primera, el fenómeno de las branded residences, donde la asociación con marcas de prestigio internacional permite llegar a un perfil de comprador global, generando confianza al ser un mercado parcialmente desconocido y de exclusividad para quienes buscan no solo una propiedad sino una experiencia y un determinado vínculo con una marca reconocida.
No parece descabellado hablar de precios superiores a los 30.000 euros por metro cuadrado en 2030
La segunda, el interés por nuevos barrios, más allá de las ubicaciones tradicionales como el Barrio de Salamanca. Zonas con un encanto más local y auténtico, como el castizo Chamberí, así como otras áreas prime fuera del eje más clásico de la capital, como Justicia o El Viso están creciendo en atractivo para el cliente ultra rico que busca singularidad y diversificación en su cartera inmobiliaria.
En tercer lugar, la calle Velázquez como la nueva milla de oro, dentro del Barrio de Salamanca, desbancado a las míticas Serrano y Ortega y Gasset. Algunas calles emblemáticas han ido renovando su fisonomía, con antiguas sedes de oficinas y bancos transformadas en exclusivos edificios residenciales, recuperando así el esplendor histórico y posicionándose como la nueva “milla de oro” de Madrid.
En cuarto lugar, la aparición de nuevos players desconocidos hasta ahora en el sector, que hasta hace poco no tenían presencia en el mercado residencial high-end, que son el mejor testimonio de la oportunidad de inversión creciente en el negocio residencial high-end. Por último, la necesidad de “dar una vuelta de tuerca adicional” a los amenities, yendo más allá de los equipamientos habituales como piscina, spa o gimnasio. El cliente actual de este segmento demanda experiencias diferenciales y servicios añadidos que marquen la diferencia en su día a día y eleven el valor patrimonial y emocional de su inversión.
En relación con el perfil de la demanda que está comprando este tipo de producto tan aspiracional, identificamos no solo clientes latinoamericanos (mexicanos, venezolanos y colombianos principalmente), sino también mucho cliente estadounidense y, de un tiempo a esta parte, de otros destinos como Francia, Filipinas o Brasil, que antes no compraban en Madrid.
Junto al cliente internacional se observa un interés creciente de grandes fortunas de otras provincias españolas
Junto al cliente internacional se observa un interés creciente de grandes fortunas de otras provincias españolas que consideran que diversificar sus inversiones y tener "algo de ladrillo" en la capital es una buena forma de preservar su patrimonio y transmitirlo a las futuras generaciones.
En definitiva, Madrid está de moda y no parece que esta sea una moda pasajera. El residencial high-end sigue siendo un negocio que cotiza al alza y que tiene esa doble vertiente de negocio y arte, llamado a generar riqueza y a embellecer, aún más, la ciudad de Madrid.
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